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miércoles, 19 de agosto de 2026

Diario de tres días de agosto

DIARIO DE TRES DÍAS DE AGOSTO

Día 1

El tiempo pasa inadvertido, quizá porque en agosto hasta los relojes parecen ausentes y las horas se adhieren unas a otras con la viscosidad del aire, que también se pega a mi cuerpo. Desde la ventana intuyo un calor que no necesita estar presente para abarcarme: está  en la quietud de los árboles, en el brillo inmóvil de los tejados, en la ausencia de pájaros sobre las antenas. Apoyo la yema del índice en el cristal y retiro la mano casi de inmediato. La superficie conserva una tibieza excesiva, una temperatura que podría pertenecer a un organismo cualquiera si no careciera de pulso, de olor, de esa mínima vibración con la que un cuerpo anuncia que desea o que va a marcharse. El cristal quema, pero no me devuelve la calidez de un organismo vivo. Hay calores que penetran en la carne y otros que se limitan a recordarnos que estamos solos.

miércoles, 12 de agosto de 2026

58 segundos (Eclipse)

 58 segundos (Eclipse)

He visto salir el sol tantas veces que ya no estoy seguro de haberlo visto nunca. Aparece ante mí como una enorme luz artificial, demasiado limpia algunos días, demasiado exacta, una lámpara encendida detrás del decorado de esa Matrix en la que a veces sospecho que vivo. Durante años, casi todas las mañanas, lo he observado regresar desde el mar, no de repente, porque el amanecer no sucede de golpe aunque luego lo recordemos así, sino mediante una sucesión rápida de luces que se corrigen unas a otras: primero una claridad casi enferma, apenas distinta de la noche; después una línea rojiza que parece dibujada con desgana en el horizonte; más tarde el naranja, el oro, el blanco que ya no permite mirar.

sábado, 30 de agosto de 2025

Cuando cambió la bici por el barro en un laberinto de sueños

Esos dos días fueron agradables, Alicante se despertaba con aire de agua, el sol buscando salir y la ciudad nerviosa. Las reuniones transcurren sin incidentes, las comidas, el poder hablar con quien no se conoce, oír a quien no se espera o pensar menos que de costumbre.

Nadie

  Él había escrito  Decídselo al padre   con una violencia que acabó por volverse contra quien escribía,   demasiado infiltrado el texto por...