Érase una vez, en un lugar tan cercano a nosotros como seas capaz de imaginar, un lector enamorado de las novelas policíacas. Podríamos decir que su amor por el género era tan profundo como el olor que desprenden las bibliotecas de antaño.
Érase una vez, en un lugar tan cercano a nosotros como seas capaz de imaginar, un lector enamorado de las novelas policíacas. Podríamos decir que su amor por el género era tan profundo como el olor que desprenden las bibliotecas de antaño.
DIARIO DE TRES DÍAS DE AGOSTO Día 1 El tiempo pasa inadvertido, quizá porque en agosto hasta los relojes parecen ausentes y las horas se...